Ana Carolina López E.
Muchos no pueden creer que una mujer de 1.47 cm y con cara de niña de 11, haya cometido este crimen a sangre fría.
Luego del crimen, la menor reportó la presunta desaparición de sus
padres, María Albertina Enríquez, de 68 años y Efrén López Tarango, de
88; sin embargo, en las investigaciones de la Fiscalía, el novio de la
jovencita, José Alberto Grajeda Bastista se quebró durante la entrevista
y confesó el crimen que planeó junto con la menor y otro amigo de
nombre Mauro Alexis Domínguez Zamarrón.
Cuando se enteraron de la noticia, varios de los conocidos de la joven
entraron en shock; los amigos de Ana Carolina, principalmente cuatro;
dos gemelos y otra muchacha, ahijada de las víctimas, no lo podían
creer: “ya no quieren volver a ver a la chica, están muy enojados con
ella,” reveló en entrevista una fuente cercana.
Ana Carolina tiene 17 años, en febrero de 2014 cumplirá su mayoría de
edad; desde pequeña fue dada en adopción, su madre biológica falleció
por VIH sida hace cinco años, el padre murió hace tiempo, le sobrevive
una hermana biológica pocos años mayor que ella.
Para quienes trataron a Ana la describen como tranquila, reservada,
inteligente, no muy sociable y aunque se llevaba muy bien con sus cuatro
amigos compañeros de escuela, señalan que en ocasiones se aislaba y era
inexpresiva.
Siempre lucía uñas impecables “muy bien arregladitas de salón”, la mayor
parte del tiempo llevaba suelto su cabello largo ondulado, usaba jeans o
falditas cómodas, andaba bien vestida pero sin llamar la atención ni
caer en la vanidad extrema, así describen la imagen habitual de la joven
que cursaba el cuarto semestre de preparatoria.
En lo que a su desempeño escolar corresponde, Ana era buena estudiante,
no le conocían problemas, ni con compañeros ni maestros, no faltaba a
clases y era dedicada a cumplir sus tareas académicas.
Aunque ella siempre supo que era adoptada, el comportamiento de la menor
hacía sus padres no mostraba nada fuera de lo normal: “en ocasiones
discutía con la mamá por teléfono, pero como típica adolescente”, apunta
la persona que describe a Ana Carolina.
“Nunca imaginé que fuera capaz de hacerle algo a sus papás, ellos le
daban todo, cuando me enteré de la noticia y que era ella, yo lloré”
agrega la fuente cercana a la familia, (quien prefirió omitir su
nombre).
Efrén y Albertina daban todo lo que estuviera en sus manos a la
jovencita, inclusive, aunque ella conducía el auto de la mamá, pronto le
iban a comprar su propio vehículo e iban a pagarle lo necesario para
cursar el siguiente semestre de estudios en Estados Unidos.
Pero los planes de Ana eran diferentes; ella llegó a comentar entre sus
amistades que ya quería casarse, tener hijos, para formar su propia
familia “con hijos que sí fueran suyos”.
Relación con José Alberto Grajeda Bastista
Cuatro meses llevaban de relación estable Ana y José Alberto, ya que
previamente estaban juntos de forma intermitente, ya que cortaban y
volvían”.
A decir de gente que la conoció, el noviazgo parecía “sentarle bien” a
Ana, puesto que antes de ser novia de José Alberto; era muy geniosa, si
algo no le gustaba se le notaba en la cara.
El amorío de la joven pareja dejó de ser bien visto por los padres
adoptivos de Ana, quienes en castigo le negaron a José Alberto el acceso
a la casa, luego de una discusión porque ella no iba a clases de
natación por irse con él.
Fueron esas peleas y una propuesta de su amigo Mauro lo que desataron la
idea del estremecedor crimen que planearon con un mes de anticipación;
querían matarlos para ella quedarse con la herencia de los padres,
comprar anillos de compromiso, el departamento y casarse, confesó en su
declaración el novio, José Alberto.
Quién por otra parte en entrevistas anexas que le hicieron sicólogos
aludió que era Ana la que llevaba las riendas de la relación, puesto que
“ella lo manipulaba con sexo”.
El crimen
Ana, su novio Alberto y el amigo Mauro, eligieron el día viernes para
cometer el crimen, puesto que en esa fecha la mujer que acude a realizar
la limpieza descansa, según se reveló cuando el Ministerio Publico dio
detalles del asesinato durante la audiencia de vinculación de los dos
varones.
El MP explicó que el día de los hechos, los jóvenes esperaron a que
Efrén (el padre) se fuera a jugar billar, después Ana dejó pasar a su
casa a Mauro y Alberto; cuando ya estaban adentro llamó a su madre
Albertina para que fuera a la cocina, pero la mujer no quiso salir
“porque estaba en fachas”.
Con la negativa de la mujer, hicieron ruidos y fingieron que Mauro y
Alberto ya se habían retirado.
Al creer que ya no estaban, Albertina accedió a ir a la cocina, pero al
entrar Mauro la sorprendió por la espalda y con sus manos empezó a
estrangularla, después uso cables eléctricos para ahorcarla y finalmente
le inyectaron tres jeringas de ácido en el pecho y en la yugular;
posteriormente escondieron el cuerpo y esperaron a que llegara Efrén,
(el padre).
Alberto, fue quien estranguló al padre y amarró su cuello a una pata de
la mesa “para en caso de que despertar no pudiera moverse” expresó el
joven en su declaración; a la segunda víctima también le inyectaron en
la yugular.
Tras consumar el crimen, los jóvenes tomaron alrededor de 20 mil pesos
que tenían las víctimas en una bodega, después se limpiaron las manos
con cloro y se “fueron a comer Dogos a un local de la avenida Ortiz
Mena, donde comentaron cómo se sentían después de matarlos”.
Luego de cenar, regresaron a la vivienda donde bebieron las cervezas que
había en el refrigerador, conversaron y fueron a dormirse. A la mañana
limpiaron la escena, subieron los cuerpos a la camioneta Honda color
azul, buscaron tres botes de plástico para ir a la gasolinera a comprar
trece litros de gasolina.
Mauro manejó la camioneta hasta que llegaron a un terreno baldío, a las
fueras de la ciudad, por el Periférico Lombardo Toledano, cerca de un
centro recreativo de nombre Sapo Verde, ahí arrojaron los cuerpos.
Al momento de tratar de quemarlos, se percataron de que no tenían con
que prender fuego, por lo que subieron de nuevo al vehículo, fueron a
una tienda a comprar cerillos, regresaron y finalmente José Alberto
prendió los cuerpos.
Posteriormente acudieron al restaurante; después Alberto y Ana acudieron
a Telcel y por último, a plaza Galerías; donde llegaron a una joyería
para medirse anillos de compromiso, mientras que su novio José Alberto
se compró un reloj.
Por la noche, Ana Carolina se arregló para ir a unos 15 años en los que
José Alberto iba a trabajar como mesero, ahí disfrutó la noche.
Al día siguiente, Ana decidió reportar primero con su tía y después a
las autoridades a sus padres como desaparecidos.
Frialdad ¿cautivadora para especialistas en sicología criminal?
La frialdad que mostró Ana, al hablar y confesar el crimen así como su
actitud imperturbable en la audiencia ante el juez llamó poderosamente
la atención de personal de la Fiscalía, cómo si se tratara de un pequeño
Aleister Crowley; la aparente falta de remordimientos dejó impactado a
personal que la atendió.
No solo Ana llamó la atención, también el cuadro sicológico de Mauro
Alexis, quién al parecer fue el primero en proponer la idea de matar a
los padres de Ana.
En las declaraciones de Alberto, señaló que Mauro les admitió que
siempre tuvo la inquietud de cercenarle un seno a su madre, cocinarlo y
comérselo, pero que nunca lo hizo porque derramaría mucha sangre. Además
de que Alberto aseguró que tras asesinar a los padres de Ana, Mauro
quería seguir matando.
Estos casos, que podrían encajar en cuadro psicópata, no se habían visto
antes en esta ciudad de Chihuahua.
Quince años la pena máxima para Ana; prisión vitalicia a sus cómplices
La Fiscalía de Chihuahua, busca acreditar el crimen de homicidio con
todas las agravantes de ley, “predeterminación, alevosía, ventaja y
traición”; dicho delito según el código penal puede castigarse hasta con
la prisión vitalicia.
No obstante, en el caso de Ana, por ser aún menor de edad, la protege la
Ley Especial de Justicia para Adolescentes infractores de Chihuahua, la
cual, estimula que la pena máxima que podrán imponerle a un menor es de
15 años de prisión. Por lo que de acreditarse el homicidio con todas
las agravantes Ana pasaría como máximo 15 años de prisión y sus
presuntos cómplices podrían pasar toda su vida en la cárcel.
Confiesa crimen
La menor reportó la presunta desaparición de sus padres, sin embargo, en
las investigaciones de la Fiscalía, el novio de la jovencita, se quebró
durante la entrevista y confesó el crimen que planeó junto con la menor
y otro amigo.
Patricia Ramírez Morales
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El cadáver del infortunado comerciante, quien durante más de diez años
se dedicó a la reproducción y venta de discos “piratas”, tenía en el
pecho un cartelón con la leyenda: “esto les pasará a quienes se brinquen
las trancas. Atentamente los Z”.
Este burdo mensaje fue la línea a seguir para lograr la captura de la
autora intelectual del crimen, que resultó ser la líder de los
comerciantes ambulantes, Patricia Ramírez Morales, quien al estar sujeta
a investigación, aseguró ser representante de los Z”.
Los acontecimientos se iniciaron el 11 de febrero del año en curso,
cuando la líder de mercaderes Patricia Ramírez Morales, de 38 años de
edad, se presentó al establecimiento de venta de discos “piratas”
situado en inmediaciones del mercado de abasto de esta ciudad, para
exigirle a su propietario Néstor Ruiz Bautista, apodado” El Chapulín”,
el “pago de piso” y protección, por la cantidad de 50 mil pesos
mensuales que habían convenido.
Ruiz Bautista se negó rotundamente a seguir siendo extorsionado y más
aún, le advirtió que la denunciaría en la delegación de la Procuraduría
General de la República, por sus vínculos con narcotraficantes y la
organización criminal de “Los Zetas”.
Patricia, se retiró del lugar y media hora después un grupo de sujetos
cubiertos del rostro con pasamontañas y portando rifles de asalto, en
presencia de más de una decena de comerciantes y clientes, “levantaron” a
Néstor Ruiz Bautista, a quien violentamente subieron a una camioneta
blindada y huyeron con rumbo desconocido.
Diez días después, fue encontrado muerto y en estado putrefacto el
infortunado “Chapulín”, en una hondonada de la carretera que conduce a
Magdalena Apasco, Etla; presentaba ocho disparos de arma de fuego de
grueso calibre en todo el cuerpo y el clásico tiro de gracia en la
frente”
Al siguiente día, integrantes del grupo de homicidios, capturaron a
Patricia Ramírez Morales, cuándo tranquilamente salía de las oficinas
del INEGI y de inmediato fue trasladada a la corporación policiaca en
donde confesó que desde hace diez años es líder de tianguistas que
operan en el Centro Histórico de la ciudad y de comerciantes del mercado
de abasto, por lo que se había constituido en una mujer muy importante y
de suficientes recursos económicos.
“Por esta razón, la cabeza de Los Zetas me designó como su representante
en la ciudad de Oaxaca y me dio línea para cobrar renta por uso de piso
y protección a todos mis agremiados, cuyo producto compartía con él”,
preciso Patricia.
Afirma la criminal que sicarios de “Los Zetas”, que por órdenes de ella
han ejecutado a otros líderes del mercado de abasto que no se le
adhirieron y en cuanto al fayuquero Néstor Ruiz Bautista, ordenó su
“levantón” y ejecución porque se había revelado.
Finalmente, Patricia Ramírez Morales, quien dijo tener su domicilio en
la Colonia Mi Ranchito, de Santa Cruz Xoxocotlán, fue remitida a la
Delegación de la Procuraduría General de la República donde quedó
arraigada para ser investigada por delincuencia organizada,
narcotráfico, secuestro agravado y homicidio.