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Los videojuegos modernos y la dificultad

Muchas cosas han cambiado desde que empecé con esto de los videojuegos dos décadas más atrás. Píxeles del tamaño de moscardones han dejado pasos a gráficos de película, juegos que se había que pasar de un tirón han dado lugar al reino de los checkpoints y guardados cada tres minutos, lo que antes eran musiquillas cutres compiten hoy con las mejores bandas sonoras, de jugar a pantalla partida con un amigo hemos pasado a pelearnos en red con cientos de jugadores, de ver nuestros juegos en teles tan anchas como largas a hacerlo en pantallas planas, o usamos mandos que en vez de tres botones tienen más que dedos nuestras manos… muchas cosas han cambiado, y quizá también podamos referirnos a que lo que antes eran casi siempre arduas pruebas, en las que nuestros reflejos y habilidad eran llevados a su límite si queríamos seguir adelante, hoy son con demasiada frecuencia caminos de rosas, en los que poco más tenemos que hacer que mirar lo que pasa pulsando los botones que se nos piden.
No digo que este problema sea inherente a todos los juegos actuales, ni mucho menos, y son numerosos los ejemplos que rozan lo imposible, especialmente en los modos de juego más difíciles, pero creo que no hay duda de que las tendencias han cambiado, y con ello hemos perdido algunas sensaciones que resultaban de lo más intenso y que, en su justa medida, hacían mejores los juegos.
Y es que me estoy cansando de llegar al final de un juego sin haber perdido ni una sola vida, o mejor dicho, sin haber tenido la sensación de haber tenido un reto a la altura. La adrenalina de momentos como ese jefe de dificultad inusitada al que tenemos casi derrotado, pero que si nos toca una vez más nos manda de nuevo al principio de la fase… nos hace vibrar, hace que nuestro corazón lata más deprisa, que nos levantemos del sofá para concentrarnos al máximo o que agarremos el mando con más fuerza. Y esas sensaciones hacen que se vengan sobre todo a mi cabeza juegos antiguos, de la época de los 8 y los 16 bits, y cuando las siento en un juego actual, me suele dar la impresión de que es algo especial, que llevaba ya un tiempo sin sentir, cuando antes era casi el pan de cada día.


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